miércoles, 5 de diciembre de 2012

Cuando un amigo se va

Por: Santiago Córdoba Henao
@sancordobahenao

Se fue un grande, un grande del fútbol. Con una triste despedida ayer en México se hizo el funeral del arquero que marcó una historia en el fútbol con su gran actuación en la mayoría de partidos que disputó en su carrera profesional; tras una trombosis cerebral el pasado mes se vino lentamente la vida de uno de los guardametas más destacados en México durante lo que va del siglo.

Un triste dolor para su familia y para sus seguidores, un vacío para el fútbol incluso para sus rivales, pues este personaje que escribió una leyenda en sus años como deportista logró conquistar el corazón no solo de un club, sino de una selección como la del pueblo colombiano que gozó una y otra vez con sus inolvidables atajadas y alegrías a los conjuntos que perteneció.

Foto: El Espectador
Miguel Calero que nació el 14 de abril de 1971 en Valle del Cauca y jugó en importantes clubes como Deportivo Cali, Atlético Nacional y posteriormente por casi 11 años en el club que confirmó esa lamentable noticia ayer al mediodía, Pachuca, conmoviendo no solo a un club ni a un país sino a una familia, la familia del deporte que lo vio hacerse grande defendiendo las puertas de su equipo como la Selección Colombia con quien hizo parte del grupo que fue a un mundial por última vez.

"El Cóndor" o "El Show" como lo llamaron en México por su sobresaliente actuación en sus partidos se va dejando varios ejemplos de humildad como esa vez en la que promete a un niño de una fundación con cáncer no volverse a dejar crecer el pelo y lo cumple, y frases que conmueven a todo el que las lee, por ejemplo: "Si volviera a nacer me llamaría Miguel Calero, sería arquero y estaría orgulloso de servirles a mi país y al Pachuca", o "llegué tuzo, crecí tuzo, me voy tuzo y seguramente moriré tuzo".
Con esas frases se despidió del fútbol hace casi un año y ayer se despidió de la vida dando siempre un ejemplo para ésta.

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